Tres candidatos
saldrán hacia la meta del 20D tras el pistoletazo oficial de salida; el no
oficial se dio haciendo gilipolleces en los medios de comunicación. El cuarto
candidato, el marido de Viri, se ya se ha dado el pistoletazo en su propio pie.
O no, quizá solo sea autoprotección: Nuestro Presidente pierde mucho en las
comparaciones intelectuales y en las visuales.
Al final, las
presencias o las ausencias, se hacen por cálculo electoral y el que debate es
por qué le interesa y el que no lo hace es por idéntico motivo.
Lo único que
importa de las encuestas son las tendencias y ahora mismo el PP está estancado,
entonces ¿para que arriesgar y quedar como un Presidente de otro siglo - del
XIX - si ausentándome solo parece el Presidente de otra España?
El marido de
Viri únicamente puede tener un problema: que Rivera o Sánchez salgan claros
vencedores del debate pues entonces la tendencia de PP puede empezar a
torcerse, levemente eso sí, y la del candidato ganador a enderezarse. Exactamente
igual que pasa al miembro viril: lo nuevo se yergue lo viejo decae.
Nada alarmante
pues, recuerdo, en España no gana quien más votos tiene si no quien obtiene más
escaños y, hasta el momento, por escaños tendremos a Viri de primera dama
durante cuatro años más, eso sí, con Rivera como compañero de cama…de su
marido.
En cualquier
caso el hombre de plasma tiene una entrevista en Tele 5 con Piqueras y, de
alguna forma, tendrá que dar algún titular. Pero vamos, que salvo anunciar el
cese de Benítez como entrenador del Madrid no veo yo a don Tancredo anunciado
nada espectacular…y mucho menos que sea creíble. Que no colapse el Presidente.
¿Qué van a hacer
el resto de los candidatos? Pues Iglesias saldrá a morder y sacarse de la manga
alguna boutade como la dicha en la entrevista con Ana Pastor: “La guerra de
Francia contra el ISIS es electoralista”. Todo sea por diferenciar el producto con
la esperanza de ganar algún voto sin haber calculado – o sí – la cantidad de
votos que declaraciones así le resta. El “No a la Guerra” no tiene el mismo
glamour que hace unos años.
Rivera, en
espiral creciente, no tiene más que ser Rivera y, estando callado como mínimo
se quedaría con los mismos votos que tiene ahora mismo. Está tocado por los
hados demoscópicos.
¿Qué tiene que
hacer Sánchez para atraer a su regazo a los indecisos bipartidistas que siempre
votan PP o POSE y, al mismo tiempo, que no se vaya por la derecha demasiados
votos a Ciudadanos? Pues tendrá que hacer equilibrios entre una postura y otra
y los equilibrios siempre se encuentran con la gravedad como enemiga; hostia
segura.
El objetivo de
todos es llegar vivos a mañana.






